Shin Sekai Yori 05: sobre sexo e inseguridad

En este episodio se produce un fuerte quiebre en el anime a diferentes niveles: la animación decae y se vuelve menos animada (valga la redundancia) y más errática. El armonioso y bello arte de capítulos anteriores es reemplazado por uno mucho más burdo y abstracto. Los escenarios son más apagados y tenebrosos, creando un ambiente más siniestro y los personajes pierden detalles, tanto en el dibujo como en las expresiones. En general, todo es más bien flojo.

También, se abusa mucho de los primeros planos, muy al estilo de SHAFT. Esto para enfatizar las emociones y el estado mental de los personajes al bombardear al espectador con acercamientos a sus caras. Y vaya si lo logra. No hay que olvidar que estos cinco niños han visto básicamente toda su visión de mundo venirse abajo, les sellaron sus poderes y acabaron de ver asesinado a la única persona que podía mantenerlos a salvo en un ambiente tan agresivo. Ellos no saben lo que está pasando ni en qué seguir creyendo, ya que tienen miedo y todo es incierto. Ya no saben qué es real y qué no lo es. Esta carga emocional se ve en todo el capítulo, pero es al final, cuando Saki y Satoru se encuentran bajo tierra, donde la claustrofobia emocional y física haya su punto límite.

Y oye, puede que sigan que estoy sobrepensando todo, y puede que sea verdad. Quizás la baja de calidad se haya debido a problemas de producción en el estudio al momento de emitir el episodio o qué se yo, pero es que todo calza tan bien que no puedo evitar pensar que es premeditado. Todo me parece tan claro que me es imposible negar que para todo esto haya un por qué.

Aquí es cuando la historia deja de ser un cuento de hadas con un dejo de misterio para deformarse en una historia adulta, madura y oscura. Éste proceso de maduración, éste cambio se ve reflejado en todo lo anterior dicho: no es muy difícil darse cuenta que todo el grupo parece más viejo, como si hubieran dejado de ser niños de un día para otro. Sólo fíjense en su estatura, por el amor de Dios, esos chicos crecieron. O si no, observen este sutil diálogo de Mamoru, refiriéndose a los perros globo (aunque obviamente, en realidad se están refiriendo a otra especie):

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La humanidad ha sobrevivido, sí, pero a un inmenso costo. De manera que los perros globos y los seres humanos están al mismo nivel. Y, de hecho, los seres humanos serían incluso inferiores al obligar a las personas a sacrificarse por el bien de la especie (a excepción de los perros globos, quienes lo hacen por voluntad propia).

Pero, ¿por qué este cambio? Precisamente por lo hablado en el capítulo anterior. Esto es, cuando el falso minoshiro les reveló la verdad de… digamos, todo. El enérgico, simpático e inocente grupo de niños recibe un golpe contundente e impactante en su cabeza, casi literalmente. Al descubrir la verdad de su mundo, de su sociedad, de su moral, de su vida, todos dejan su pureza atrás para ver el mundo tal cual es.

Cambios.

Tras la explosión causada por el perro globo, Saki y compañía se disponen a huir de las ratas espectrales que siguen defendiendo el nido. En ello, se separan y Saki y Satoru son atrapados en una jaula.

sexo

Ya encerrados, comienza a actuar uno de los métodos de defensa que el falso minoshiro nombró anteriormente: la acción sexual como menguante de estrés o ansiedad, demostrando lo fuerte y profunda que ha sido la sugestión que ha sufrido la humanidad porque, recordemos, en esta parte de la historia, los protagonistas apenas tenían doce años. Esa es una edad muy temprana para tener relaciones. Sobretodo si tomamos en cuenta que posiblemente no sepan siquiera entiendan realmente qué es la reproducción, porque… no lo saben, ¿verdad?

iniciativa

¿Hasta qué punto ha llegado la perversión de la humanidad?

Oh, por Dios, si hasta tiene iniciativa. Tanto Saki como Satoru son niños. Siguen siendo niños, por mucho que el dibujo diga lo contrario. Y aún así, ya conocen perfectamente los mecanismos de las relaciones sexuales. Habría que leer la novela para conocer en detalle hasta qué punto llega su experticia, pero el mensaje es bastante claro: el sexo es algo normal, algo tan cotidiano que hasta los más jóvenes lo practican sin problemas con el pretexto de desestresarse. Por ello Saki le sigue el juego a Satoru, pero ahí es donde llega la magia. Saki es la mayor exponente del cambio antes mencionado, y lo demuestra con creces al darse cuenta de lo que está haciendo. Cuando toma consciencia de sus actos (al recordar las palabras del falso minoshiro) es cuando realmente puede ser dueña de sí misma. Saki decide parar.

«No. Nosotros no somos monos».

A ver si me explico un poco mejor: quizás antes ya habían tenido sexo —o tal vez no, pero da igual el caso—, ya que, en su sociedad, es algo completamente normal. Es algo que está fuera de toda discusión. Algo que es sin más. Es como si fuera tan normal como estudiar o trabajar (bueno, digo «como si fuera», pero la verdad es que es normal). Sus mentes están preconcebidas de esa forma. Por eso, cuando el falso minoshiro les revela la verdad, recién allí Saki cuestiona esa costumbre tan arraigada. Y, al hacerlo, comienza a adueñarse por primera vez de sí misma, imponiéndose por sobre lo que ya estaba escrito. De manera que se detiene. No puede, no debe actuar por instinto; debe reflexionar, debe pensar en sus actos, y ése pensamiento debe ser suyo y de nadie más.

Luego, Satoru y Saki logran escapar de la prisión y se topan con un mensajero de la colonia Mosca Ladrona, llamado Squealer, que les ayuda a escapar. Ya habíamos visto a ratas espectrales escuálidas y con apenas capacidad de hablar y otras grandes y musculosas, pero Squealer es la primera rata que puede comunicarse efectivamente con los humanos y, de hecho, es tanto así que los adora como dioses.

Squealer nos explica que su colonia está en guerra con la colonia de las Arañas Subterráneas, y que, si pierden, asesinarán a su reina, serán tratados como escoria, tendrán que vivir como esclavos por el resto de su vida, y si mueren, sus cuerpos serán abandonados en las colinas para fertilizar la tierra. Ante esto, Saki recuerda las palabras de su padre:

ratas-espectrales

 

Bastante siniestro, ¿no? Aún no sabemos con claridad a propósito de qué vino ese recuerdo, pero ya se van atando cabos.

En fin, eso es todo lo referido a este capítulo, el cual considero una obra maestra en sí mismo, por todo lo que introduce. El capítulo termina con un ataque de la colonia Araña Subterránea.


Para seguir leyendo:

  1. El bonobo y los diez mandamientos. En busca de la ética entre los primates.

No lo mencioné en su respectiva entrada —francamente se me olvidó—, pero funciona igualmente aquí: hace relativamente poco tiempo, un simiólogo llamado Frans de Waal escribió un libro titulado Bonobos y los diez mandamientos, en donde trata de demostrar que la ética humana proviene de los primates. (Léanlo las veces que sean necesarias para tomar el peso de una afirmación así). No he leído el libro, pero me parece sorprendente el hecho de que Sin Sekai Yori haya «pronosticado», podríamos decir, un concepto como ese, aún sin tener conocimiento de ello.

Un descubrimiento fascinante a la par de aterrador, sin lugar a dudas.

 

 

 

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2 comentarios en “Shin Sekai Yori 05: sobre sexo e inseguridad

  1. No sé si Shinsekai ha pronosticado esto que comentas de los bonobos pero, desde luego, este anime cuenta con una buena base científica (al menos así lo recuerdo). Todavía con la poca psicología que di en su momento, no es difícil relacionar las relaciones sexuales de los bonobos con las mismas relaciones dentro de la sociedad de este anime, ya que parece que vienen a realizar la misma función.
    Y ya otra cuestión que me gustaría mencionar es lo de “Tanto Saki como Satoru son niños. Siguen siendo niños”. ¿Qué significar ser un “niño”? ¿Los niños son puros? Nuestro visión de los niños/as suele ser más un ideal romántico que una concepción real de la infancia, incluso una proyección de lo que los adultos queremos ser… Solo quería dejar esta reflexión, siento el rollo XD.
    Por cierto, me parecen muy interesantes estos análisis de cada episodio. Me dan ganas de volver a ver este fantástico anime. Seguiré expectante por los demás.
    Besos

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    • En esa parte en específico me refería a la pureza como sinónimo de inocencia, no a su sentido más común. Pero, aún si nuestra visión de la niñez está cegada, no cambia el hecho de que la sexualidad es aún muy latente como para expresarla (y más aún, exteriorizarla) del modo en que la pareja nos hace ver.

      Y no te preocupes por “los rollos”, que para eso escribo mis reflexiones sobre lo que veo, para compartirlas y discutirlas con otros.

      Gracias por pasarte por aquí. Saludos!

      Me gusta

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